El hombre de la viña


Jesus:

Un hombre plantó una viña… la arrendó a labradores y se ausentó por mucho tiempo.

A su tiempo, envió el hombre de la viña un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.

Luego fue enviado otro siervo; más ellos a este también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías.

Volvió a enviar un tercer siervo; más a este también echaron fuera herido.

Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a él, le tendrá respeto.

Más los labradores al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid matémosle, para que la heredad sea nuestra.

15 En su hipocrecía la multitud contestó: ¡Dios nos libre!

Querido lector, aquí te diré el significado de esta parábola:

El primer siervo enviado; en su impaciencia y poca consideración le hizo perder la cabeza y no pensar bien antes de ir a donde se le envió.

El segundo, entendía que por sus propias fuerzas podía hacer las cosas por sí solo y se desesperó.

El tercer siervo concentrado en seguir órdenes se volvió inconsciente y de corazón ambicioso y al igual que los demás siervos le echaron fuera.

El hijo tonto y despreocupado no veía que su padre estaba estableciendo malos hábitos en la familia además de corromper las relaciones entabladas por los allegados a él.

La hipocresía no viene de tus creencias sino de tu coherencia y amabilidad.