¿Qué hacer cuando todo anda mal?


Comúnmente cuando todo anda mal, nos parece que es mucho más fácil que todo empeore en ves de mejorar; justo hace unos días he pasado por esto y por eso se me ha ocurrido compartir con ustedes qué hago cuando me encuentro en esta situación.

Primero, lo primero.

Comienza por identificar cuál es el problema raíz, por extraño que parezca cuando todo anda mal realmente y la mayoría de las ocasiones se trata simplemente de un problema raíz que ocasionó el desate de todos los demás.
Pero, en este momento quiero que seamos francos, y afrontemos la realidad de que cada problema empieza por nadie más que por nosotros mismos y las decisiones que tomamos.

Veras que, normalmente solemos listar nuestros problemas acompañados de alguien o algo que “ocasionó” el inicio de dicho problema, en ese momento en el que señalas con el dedo recuerda que hay tres dedos señalándote devuelta. Acepta el hecho de que tú, y nadie más es responsable de las decisiones que tomas.

Una ves tienes claro cuál es el problema raíz (que suele ser un mal hábito), determina entonces una solución, dicha solución dependerá del tipo del problema que tengas; a continuación te muestro cómo aplicarás dicha solución de una forma eficiente.

Toma acción relativa a tu solución AHORA.

Si quieres cambiar tu vida, comienza por cambiar tu día a día; cada momento y segundo cuenta en tu vida para lo que has decidido realizar. Por tal razón, si deseas cambiar cómo van las cosas debes comenzar a cambiar lo que haces desde AHORA.

Toma papel y lápiz y escribe tu plan, empaca, vende el celular o la televisión, ve a la iglesia más cercana, lee el libro que te han recomendado, por favor  has cualquier cosa que sea necesaria desde YA. No pierdas tu tiempo pensando en cómo hacer las cosas mejor para luego, si puedes tomar una acción ahora recuerda que ninguna otra acción será mejor que esa que tomes justo en este momento. En ocasiones, procrastinamos simplemente porque no apreciamos correctamente el valor del presente, date cuenta de que lo único que tienes seguro es el presente y debes usarlo como esa herramienta que asegura cada paso que das hacia tu objetivo en el futuro, porque el futuro es incierto ¿pero y el presente?, no, tu decides qué haces ahora y cómo lo harás, por lo tanto te aconsejo que seas sabio y aproveches este regalo del presente que Dios te ha otorgado.

Muy bien, en este punto te preguntarás, pero Reynald no es tan simple tengo que pensarlo… La realidad es que las cosas convenientes, son convenientes y punto. Si tienes que pensarlo terminarás no tomando dicha decisión, porque lamentablemente tendemos a hacer lo que no es conveniente y más si se trata de un hábito, si tienes un mal hábito, cualquiera que sea, reemplázalo por otro hábito justo en el momento en el que tengas la necesidad de caer en el mismo. Has esto repetitivamente y terminarás con un nuevo habito más saludable.

Si tu problema es que ya tienes un plan pero temes lanzarte a realizarlo, ten en cuenta que nadie alcanza el éxito sin tomar riesgos, jamás afrontarás lo desconocido sin sentir ese miedo natural a ello. Es totalmente natural sentir miedo, pero jamás permitas que este te detenga; ora a Dios y lánzate a por lo que quieres.

Si me has seguido hasta aquí, te encontrarás con dificultades al momento de tomar acción, incluso la más pequeña puede complicarse, así que vamos a ver cómo afrontar las dificultades al momento de cambiar nuestra situación.

Cómo afrontar las dificultades mientras creces

Nota que en nuestro título dice “… mientras creces”, crecer se trata de una transformación, un cambio de estado positivo, una transformación ascendente. Una ves comienzas a tomar acción relativa a la solución de tus problemas comienzas a crecer, pero en este proceso de crecimiento necesitarás el apoyo correcto para un crecimiento más placentero y sobre todo saludable.

Cuando enfrentas con inteligencia una dificultad, guardas la experiencia en tu subconsciente para cuando necesites enfrentarte a la misma situación o una parecida de nuevo, para la segunda ocasión, la misma situación será mucho más fácil de superar; esto básicamente es crecer o como muchos lo llaman “madurar”.

Al momento de enfrentarme a una dificultad, reviso cuidadosamente los siguientes aspectos:

  • ¿He hablado con mi Dios al respecto?
  • ¿Qué o quién me está influyendo positiva o negativamente?
  • ¿Cómo puedo mejorar mi disposición a mantenerme haciendo lo correcto?

¿He hablado con Dios al respecto?

En este punto suelo arrodillarme a orar y comentarle a Dios que necesito su ayuda y sabiduría para afrontar esta situación, suelo pedirle, que por favor, sea Él quien tome las decisiones y haga lo mejor para mi, aún cuando no lo entienda.

Cuando realizamos la oración debemos mantenernos en paz y confiar en Dios, recordemos que debemos dejar que Dios sea quien obre sobre nuestros problemas o dificultades, pero para ello debemos entregarle todo esto a Él con paciencia y fe.

¿Qué o quién me está influyendo de forma positiva o negativa?

En este punto no nos enfocaremos en culpar (¡NO POR FAVOR!), si no en BUSCAR a personas que nos aporten, no te enfoques en descartar tal o cual amigo ni nada por el estilo, solamente busca rodearte de aquellas personas que aportan más cosas buenas a tu vida e intenta empaparte de todo lo que necesites, aprende de ellos y síguelos, aprende también a preguntar siempre, ten en cuenta que tonto no es el que pregunta mucho porque no conoce, si no el que por no preguntar se queda en su ignorancia.

Estas personas te servirán de ayuda y consejo, conforme vallas rodeándote de personas así, verás cómo vas pensando diferente, vas encontrando soluciones interesantes, herramientas y hábitos que no imaginabas que podrías desarrollar además de que te ayudarían de la forma en que lo hacen; y por favor, mantén siempre la humildad, la humildad es una característica indispensable de los grandes.

¿Cómo puedo mejorar mi disposición a mantenerme haciendo lo correcto?

Este punto es muy importante, en la actualidad contamos con muchísimas distracciones las cuales no te permitirán avanzar si lo permites, debes tener un plan de acción concreto, hay muchas formas de concentrarte en lo que necesitas hacer, pero cada quién le convendrá una forma más que otra dependiendo de su personalidad y hábitos comunes.

Te mostraré qué suelo hacer yo para mantenerme en un avance continuo, normalmente lo que suelo hacer puede funcionar con la mayoría de las personas, pero habrán quienes quizás no les funcione por circunstancias fuera de su alcance, en sus casos, les tocará buscar otra forma más conveniente o ajustar la que les mostraré aquí.

Trataré de resumir en 3 pasos simples lo que suelo hacer para mantenerme en constante crecimiento.

  1. Trata siempre de tener  bien claro un récord o apuntes de tú avance.
    Sólo puedes saber dónde estas ahora, cuando reconoces claramente dónde estabas anteriormente. Un paso siempre es precedido por otro anterior ;).Cuando tienes claro cómo has ido avanzando te das cuenta de que realmente vas creciendo y esto te motiva a continuar.

    En esos momentos que no tienes fuerzas, que te sientes desanimado o distraído, mirar varios capítulos atrás en tu libreta, diario, libro de apuntes, etc… te será reconfortante, verás cómo has ido superándote, cómo has afrontado cada momento difícil y cómo has obtenido lo que hasta este momento tienes, tanto material como en tu carácter personal.

  2. Compárate, pero hazlo sana e inteligentemente.
    Por favor no bases tu éxito en comparación con otra persona ni con la forma en que esa persona avanza, básalo en la forma en que superas tus propias marcas, retos y metas; básalo en como creces tu mismo cada día.Al compararte limítate a comparar las herramientas, técnicas, o hábitos que quizás esa persona tiene y que tu aún no has adoptado, aprende a aprender de los más grandes y no te aflijas, al final si avanzas con fe en Dios, la velocidad con que avances es lo de menos, preocúpate más por hacerlo con sabiduría y te aseguro que superarás con creces tus expectativas.

    Cuando comienzas a compararte de esta forma, comenzarás a descubrir muchas cosas que antes parecían ocultas o inalcanzables, esto te mantendrá motivado a seguir avanzando, a seguir descubriendo más. Verás que, tú potencial es mucho mayor del que imaginabas.

  3. Toma la responsabilidad de los hechos y por favor no temas.
    Este punto es MUY importante, cuando comiences a enfrentarte a tus problemas o dificultades verás que irónicamente habrán situaciones que parecerán poco creíbles, recibirás cosas que no esperabas, descubrirás una habilidad o talento que no imaginaste que tenías, o todo parecerá mucho más fácil de lo que imaginabas.Lo sorprendente es que el ser humano le teme a la grandeza (por irónico que parezca), y más si se acostumbra a una vida en pobreza espiritual, económica o cualquier otra forma o estilo de vida referente a esto. Lamentablemente en este punto solemos echarnos hacia atrás, porque se nos ha dicho tantas veces que la vida no es tan fácil, comenzamos a buscar la forma más difícil de que las cosas sucedan.

    Por favor, no cometas este error, a veces encontramos la salida a nuestras dificultades y por el hecho de que parece poco creíble o no creemos merecérnosla hacemos que TODO sea más difícil o buscamos una salida más “creíble” para nosotros.

    En fin, Dios es quien decide qué puertas abrir y cuáles cerrar, si tienes una oportunidad NO  TEMASora a Dios, dale gracias por ello, y camina hacia adelante confiado en Él.

    Has lo que tienes que hacer, que luego no te preguntes: ¿y qué hubiera pasado si lo hubiera hecho?.

    – Vale más el haber intentado algo que parecía bueno, que el nunca haberlo hecho.

Si tomas en cuenta estos consejos que aquí te presento, te aseguro que esos momentos que todo parece andar mal, serán tus momentos más edificantes y significativos en tu vida, ya que determinarán la dirección en que decidas que se torne tú vida.

Bendiciones y muchos éxitos para todos. 😉